El aumento vertiginoso de los precios de los alquileres en Nigeria está transformando la vivienda digna en un lujo, afectando gravemente a trabajadores, familias y empresas. La situación se agrava por factores como la inflación, la devaluación de la moneda y la escasez de viviendas asequibles. Esto obliga a muchos a vivir en condiciones precarias o a destinar una porción desproporcionada de sus ingresos al pago del alquiler. El problema no solo afecta a los más vulnerables, sino también a la clase media, que lucha por mantenerse a flote. La falta de políticas efectivas de vivienda y la especulación inmobiliaria contribuyen a esta crisis. La situación exige soluciones urgentes para garantizar el derecho a una vivienda digna para todos los nigerianos.