Nigeria se acerca a otra temporada electoral, con la reaparición de tácticas conocidas como cambios de partido y promesas de campaña. Los políticos redescubrirán los mercados y comunidades olvidadas, adoptando un lenguaje más cercano al pueblo. Sin embargo, surge una pregunta crucial: ¿estamos eligiendo a candidatos hábiles en la campaña electoral o a personas capacitadas para ejercer el gobierno? Es fundamental que los nigerianos consideren si los aspirantes poseen la capacidad real para gestionar el país, más allá de su destreza para ganar votos. La campaña y el gobierno son habilidades distintas, y el futuro de Nigeria depende de la elección de líderes competentes para ambos roles. La reflexión sobre esta diferencia es vital en este proceso democrático.