El Partido Democrático Popular (PDP) de Nigeria ha manifestado que la democracia del país sigue siendo frágil, 33 años después de la anulación de las elecciones del 12 de junio de 1993. Según el partido, las lecciones de ese evento histórico aún no se han aprendido completamente. El PDP argumenta que las libertades civiles en Nigeria continúan estando bajo presión. La declaración subraya una preocupación persistente sobre la consolidación democrática en el país africano. El partido opositor insta a una reflexión profunda sobre los eventos de 1993 y a la implementación de medidas para fortalecer las instituciones democráticas. Esta crítica se produce en un contexto de debates sobre el estado de la gobernanza y los derechos humanos en Nigeria.