Tras 27 años de democracia ininterrumpida, el sistema federal nigeriano se mantiene como el instrumento más adecuado para gestionar la diversidad y promover el desarrollo nacional. El artículo destaca que el federalismo no debe entenderse como una rivalidad entre el gobierno central y las entidades subnacionales, ni como una competencia por la influencia. Se enfatiza la necesidad de una colaboración y un acuerdo mutuo para compartir competencias y responsabilidades. La cooperación efectiva entre Abuja y los estados es fundamental para el éxito del modelo federal. El texto subraya que el federalismo es un pacto que requiere trabajo conjunto y concesiones. En definitiva, la alineación y la asociación entre el centro y los estados son esenciales para el avance de Nigeria.