El gobierno federal de Nigeria ha aumentado la presión sobre los fabricantes de cemento para que reduzcan los precios, argumentando que la situación actual está afectando negativamente el desarrollo de proyectos de infraestructura. El Ministro de Obras, David Umahi, expresó su preocupación por la carga económica que los altos precios imponen a las obras en curso y las consecuentes solicitudes de revisión de contratos por parte de las empresas constructoras. Umahi hizo este anuncio durante un discurso clave el domingo, instando a las cementeras a actuar con prontitud. La medida busca aliviar la presión financiera sobre los proyectos gubernamentales y garantizar su finalización oportuna. El gobierno considera que los precios actuales del cemento son insostenibles y perjudiciales para el crecimiento económico del país. Se espera que las cementeras respondan a las demandas del gobierno en un futuro cercano. La situación ha generado un debate sobre la regulación de precios en el sector de la construcción nigeriano.