Un intento de golpe de estado en Niamey, Níger, finalizó el sábado 29 de agosto de 2026 con el arresto de decenas de militares. Los amotinados, principalmente miembros de las fuerzas especiales encargadas de combatir a grupos yihadistas en la región fronteriza con Malí y Burkina Faso, tomaron la base aérea 101, un punto estratégico clave que alberga las sedes de la fuerza unificada de la AES y del Africa Corps ruso. También intentaron controlar el palacio presidencial y la televisión nacional, pero fracasaron. El incidente ha puesto de relieve tensiones internas dentro del ejército nigerino. La lealtad de las fuerzas especiales, cruciales en la lucha contra el terrorismo, está ahora bajo escrutinio. Las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva para determinar los motivos y el alcance total de la rebelión. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad política en Níger y la influencia de actores externos, especialmente Rusia.