A pesar de los recientes eventos dramáticos, la situación interna del Partido Nacional de Nueva Zelanda sigue siendo inestable. Miembros del partido continúan promoviendo activamente la remoción de Christopher Luxon de su liderazgo. La crisis actual no ha logrado abordar las razones fundamentales que impulsan esta disconformidad interna. Aunque la situación es crítica, Luxon aún no ha sido destituido. Los analistas sugieren que la presión sobre el líder continuará, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del partido. La oposición, el Partido Laborista, observa la situación con interés, considerando este conflicto interno como una oportunidad favorable.