La mayor obra de aguas residuales construida en Nueva Zelanda está ahora completamente operativa, previniendo desbordamientos. Watercare, la empresa de servicios de agua de la región, celebró un evento en Auckland para conmemorar la puesta en marcha de la sección norte de la Interceptora Central. Este hito representa una mejora significativa en la gestión de aguas residuales de la ciudad. El proyecto busca evitar la contaminación de playas y entornos urbanos debido a desbordamientos. La interceptora captura y transporta el agua residual a la planta de tratamiento. Watercare destaca que esta infraestructura es crucial para el crecimiento sostenible de Auckland. Se espera que mejore la calidad del agua y proteja el medio ambiente a largo plazo.

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