Geoffrey Palmer advierte a Nueva Zelanda sobre los peligros de adoptar elementos del populismo anti-sistema ejemplificado por la era Trump en Estados Unidos. El autor señala que emular aspectos como el anti-establishment, la crítica a las élites y el ataque a los medios de comunicación podría tener consecuencias perjudiciales. Específicamente, Palmer expresa preocupación por las posibles implicaciones para el estado de derecho y las salvaguardias constitucionales del país. Subraya que una erosión en la confianza en las instituciones podría debilitar la democracia neozelandesa. El artículo insta a la reflexión antes de adoptar ideologías políticas que, aunque puedan parecer atractivas, podrían comprometer los fundamentos de la gobernabilidad y la justicia en Nueva Zelanda. Se enfatiza la importancia de proteger las instituciones democráticas existentes.