La bolsa de Nueva Zelanda cerró a la baja, influenciada por la creciente preocupación ante el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esta incertidumbre se sumó a las inquietudes existentes sobre la inflación y a la reciente venta masiva de acciones tecnológicas en el Nasdaq estadounidense, generando nerviosismo entre los inversores locales. El índice S&P/NZX 50 descendió 51.49 puntos, lo que representa una caída del 0.39%. Al cierre de la jornada, el índice se situó en 13,202.16 puntos. La combinación de estos factores globales afectó negativamente el mercado accionario neozelandés. Analistas señalan que la volatilidad podría persistir mientras la situación geopolítica en Oriente Medio siga siendo incierta.