La inversión pública sostenida en investigación es crucial para contrarrestar un creciente sentimiento anti-ciencia y las narrativas posverdad en Nueva Zelanda. La tradicional mentalidad del "alambre número 8", que se basa en la autosuficiencia y la solución de problemas práctica, ya no es suficiente para abordar los desafíos complejos actuales del país. Esta mentalidad, aunque útil en el pasado, impide el avance científico y la adopción de enfoques basados en evidencia. La falta de inversión en investigación puede exacerbar la desconfianza en la ciencia y promover la difusión de información errónea. Para asegurar el progreso y la resiliencia, Nueva Zelanda necesita priorizar el financiamiento de la investigación científica y fomentar una cultura de pensamiento crítico. Esta inversión es esencial para salvaguardar el futuro del país ante la creciente influencia de narrativas engañosas y el escepticismo hacia la ciencia.

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