La Comisión de Comercio de Nueva Zelanda ha expresado preocupación sobre la posible adquisición de T&G por parte de Fresh Direct, anticipando posibles efectos negativos en la competencia dentro del sector de frutas y verduras. Los productores agrícolas en Nueva Zelanda temen que esta integración vertical concentre el poder en manos de los mayoristas, reduciendo sus márgenes de ganancia y afectando la sostenibilidad de sus negocios. La adquisición podría permitir a Fresh Direct controlar más eslabones de la cadena de suministro, desde la producción hasta la distribución, limitando las opciones para los agricultores independientes. Existe el temor de que los productores se vean obligados a aceptar precios más bajos por sus productos o enfrenten dificultades para acceder al mercado. La situación genera incertidumbre sobre el futuro del sector hortícola en Nueva Zelanda y la equidad para los pequeños y medianos agricultores. La Comisión de Comercio continúa investigando para determinar el impacto real de esta operación en la competencia del mercado.