Un impresionante paisaje de fiordos, comparable a los de Noruega, se encuentra en Nueva Zelanda, pero permanece en gran parte inexplorado por los turistas australianos. A pesar de su proximidad geográfica, pocos residentes de Australia visitan estas maravillas naturales. Los fiordos de Nueva Zelanda ofrecen una belleza escénica comparable a destinos más lejanos y costosos. Esta situación presenta una oportunidad para promover el turismo doméstico dentro de Oceanía. La falta de conocimiento o interés por parte de los australianos mantiene estos fiordos como un secreto bien guardado. El artículo destaca la ironía de buscar la majestuosidad de los fiordos en el extranjero cuando se encuentran tan cerca en Nueva Zelanda. La relativa soledad de estos lugares los convierte en un destino único y espectacular.

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