El análisis de la Comisión Climática independiente advierte que Nueva Zelanda se está desviando de sus objetivos ambientales. Según el informe, el gobierno actual ha provocado un incremento en las emisiones de gases contaminantes. Se señala que ya no es tiempo suficiente para confiar únicamente en la plantación de árboles para revertir la situación. Esta medida sería insuficiente para corregir el rumbo actual de la política climática. El organismo subraya la urgencia de implementar cambios estructurales inmediatos. De lo contrario, el país no podrá cumplir con sus compromisos internacionales contra el calentamiento global. La situación refleja una desconexión entre las metas establecidas y las acciones gubernamentales reales.

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