Una denuncia formal alega que el retroceso de Nueva Zelanda en materia de políticas climáticas vulnera el acuerdo comercial existente con Europa. La acusación surge tras una advertencia previa de la máxima asesora legal del gobierno, quien predijo que bloquear la demanda de Mike Smith contra Fonterra llevaría a acciones legales directas contra la Corona. Dicha advertencia se ha materializado con la presentación de esta queja. El caso se centra en la preocupación por el incumplimiento de los compromisos climáticos por parte de Nueva Zelanda, compromisos que fueron un factor clave en la negociación del acuerdo comercial con la Unión Europea. La acción legal busca responsabilizar a Nueva Zelanda por su aparente abandono de las políticas ambientales. La denuncia subraya la importancia de cumplir con los tratados internacionales y las consecuencias de no abordar adecuadamente el cambio climático.