Ante el aumento desorbitado de los alquileres en Nueva York, jóvenes profesionales buscan alternativas habitacionales poco convencionales. Algunos han encontrado refugio en residencias monásticas, donde el costo de vida es significativamente menor. Estas residencias ofrecen no solo alojamiento asequible, sino también comida y un sentido de comunidad. A cambio, las instituciones religiosas solicitan a los residentes que respeten sus normas y estilo de vida. Esta opción se presenta como una solución temporal para aquellos que luchan contra la creciente crisis de vivienda en la ciudad. La iniciativa responde a la dificultad de acceder a viviendas dignas para quienes inician su vida laboral en Nueva York.
