Rex Heuermann, un arquitecto de Nueva York, ha sido condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato de ocho mujeres. La sentencia pone fin a una de las investigaciones criminales más prolongadas en el estado de Nueva York, iniciada tras el descubrimiento de los cuerpos en la zona de Gilgo Beach, Long Island. Heuermann se había declarado culpable de los crímenes, admitiendo su responsabilidad en las muertes. El caso, que mantuvo en vilo a la opinión pública durante años, se centró en la identificación del autor de los asesinatos en serie. La justicia ha considerado que la gravedad de los delitos justifica la imposición de la máxima pena. La condena representa un cierre para las familias de las víctimas y un hito en la historia criminal del estado.
