Un tribunal de Nueva York ha condenado a cadena perpetua a un hombre de 62 años que se declaró culpable de asesinar y desmembrar a ocho mujeres. Los crímenes ocurrieron entre 1993 y 2010, y se hicieron conocidos como los asesinatos de Gilgo Beach, por la zona costera donde se descubrieron los cuerpos. La investigación, que inicialmente se estancó, avanzó significativamente en 2010 con el hallazgo de restos humanos durante la búsqueda de una mujer desaparecida. La confesión del acusado pone fin a un caso que mantuvo en vilo a la opinión pública durante años. Las autoridades describieron los crímenes como particularmente brutales y premeditados. El veredicto representa un cierre para las familias de las víctimas. La policía continúa revisando pruebas adicionales en relación con el caso.