Funcionarios de Nueva York sabían que la calidad del aire en el lugar del colapso del World Trade Center (WTC) era tóxica y peligrosa para la salud humana después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. A pesar de este conocimiento, públicamente aseguraron a la población que el aire era seguro. El actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reveló esta información basándose en más de 170,000 documentos sobre la calidad del aire posteriores a los ataques, que la ciudad ahora ha hecho públicos por primera vez. Esta revelación plantea serias preguntas sobre la transparencia y la respuesta inicial a la crisis. La publicación de los documentos busca ofrecer una visión completa de las condiciones ambientales que enfrentaron los residentes y socorristas en las semanas y meses siguientes al 11-S. Mamdani enfatizó la importancia de la verdad y la rendición de cuentas en relación con este evento trágico.

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