El alcalde Zohran Mamdani de Nueva York afirma que la ciudad engañó a sus residentes después de los ataques del 11 de septiembre. Según Mamdani, la ciudad sabía de la presencia de asbesto y otros materiales tóxicos en el aire, pero no informó a la población. Miles de páginas de documentos respaldarían esta acusación de encubrimiento. Se alega que la ciudad priorizó la imagen y la recuperación económica sobre la salud de los ciudadanos. La exposición a estas sustancias tóxicas podría haber causado problemas de salud a largo plazo en los residentes de Nueva York. Mamdani ha instado a la transparencia y a la divulgación completa de la información relacionada con la calidad del aire después de los ataques del 11-S en Nueva York.