Una nueva planta de tratamiento de aguas residuales, con capacidad para procesar 250,000 metros cúbicos diarios, comenzó a operar el mes pasado en Ulaanbaatar. La planta utiliza métodos mecánicos, físicos, químicos y biológicos para purificar el agua y produce energía, cubriendo el 35% de sus necesidades internas. Construida en el distrito de Songinokhairkhan, la planta fue diseñada por la empresa francesa “Artelia Ville et Transport” y construida por un consorcio chino. Los ingenieros advierten que los hábitos incorrectos de los ciudadanos incrementan la contaminación y ponen en riesgo el equipamiento, al ingresar grandes cantidades de residuos no biodegradables como papel y toallas húmedas. Se estima que la planta recibe un promedio de tres toneladas de residuos sólidos al día, lo que representa un peligro. Las autoridades de gestión de agua solicitan la colaboración ciudadana para evitar arrojar estos materiales al sistema de alcantarillado y asegurar el funcionamiento óptimo de la planta, que opera las 24 horas con un equipo de 200 personas. Una ventaja clave de esta nueva infraestructura es la eliminación de malos olores, un problema presente en las antiguas instalaciones.