El sistema eléctrico ha implementado un nuevo esquema diseñado para optimizar el flujo de energía. Aunque el objetivo es mejorar la eficiencia del sistema, los resultados pueden parecer contradictorios para el usuario. Esta nueva normativa busca garantizar una distribución más fluida de la potencia eléctrica. Sin embargo, la estructura de precios resultante puede percibirse como ilógica a primera vista. El mecanismo responde a necesidades técnicas de estabilidad en la red de suministro. A pesar de su complejidad, la medida es fundamental para la gestión energética actual. De este modo, se intenta equilibrar la oferta y la demanda de manera más efectiva.