Lenacapavir, un medicamento que se administra mediante inyección dos veces al año, está siendo elogiado como un avance significativo en la prevención del VIH. Este nuevo fármaco tiene el potencial de transformar la forma en que se aborda la prevención de la infección por el VIH a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de su promesa, el acceso a Lenacapavir no será universal. La disponibilidad limitada plantea interrogantes sobre quién podrá beneficiarse de esta innovación médica. Expertos en salud pública expresan preocupación por la equidad en la distribución y la necesidad de garantizar que el medicamento llegue a las poblaciones más vulnerables. La cuestión central reside en superar las barreras económicas y logísticas para un acceso justo y generalizado. El desafío ahora es traducir este avance científico en un impacto real para aquellos que más lo necesitan.