Alberto Beingolea ha sido nombrado nuevo Ministro de Cultura en Perú, un nombramiento que llega en un momento de creciente escrutinio. Su llegada al ministerio coincide con serias acusaciones sobre posibles redes de corrupción dentro de la institución. Además, se le critica por el abandono del crucial Plan de Gestión Nasca-Palpa, vital para la conservación de este importante sitio arqueológico. También existen dudas sobre la efectividad de las investigaciones fiscales en relación a los ataques sufridos por el patrimonio arqueológico del país. La designación de Beingolea ha sido calificada por algunos como la llegada de un "paracaidista", es decir, una persona sin experiencia directa en el sector cultural, designada para el cargo. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la política cultural y la protección del patrimonio peruano.