Clemens Pig, el nuevo director general de la ORF, hereda una institución con múltiples problemas. Entre ellos, destaca la fuerte influencia política en sus operaciones y un riguroso plan de austeridad. Además, la ORF se enfrenta a diversas disputas legales pendientes. Pig deberá navegar estas complejidades, buscando el apoyo político necesario para asegurar la estabilidad de la cadena. Su gestión implicará también abordar las problemáticas dejadas por la administración anterior. Se espera que Pig priorice la reestructuración interna y la búsqueda de soluciones a los conflictos legales existentes para modernizar la ORF.