Los Países Bajos enfrentan una escasez de agua sin precedentes, lo que ha llevado a las autoridades locales a implementar medidas urgentes. La sequía prolongada ha provocado la disminución de ríos y arroyos, especialmente en la provincia de Limburgo, donde se ha declarado la fase roja. Esta fase implica severas restricciones en el uso del agua superficial, prohibiendo el riego de jardines y campos deportivos, así como la aspersión agrícola en muchos casos. Se permiten excepciones para la extinción de incendios, el consumo de ganado y necesidades específicas como la refrigeración de frutas y la prevención de daños estructurales. El objetivo principal es asegurar la seguridad de las infraestructuras críticas como diques y terraplenes, que son vulnerables al agrietamiento por sequía. Otras regiones, como Brabante, están ampliando las restricciones para mitigar los efectos de la crisis hídrica.

English
Français
Español
हिन्दी
中文