La población neerlandesa manifiesta una creciente preocupación por la falta de preparación del país ante un posible declive del orden mundial establecido. Encuestas recientes revelan un aumento en el temor a las consecuencias de un mundo más inestable y dominado por nuevas potencias. Los ciudadanos expresan dudas sobre la capacidad de los Países Bajos para adaptarse a cambios geopolíticos significativos y proteger sus intereses. Esta inquietud se centra en la posible pérdida de influencia internacional y la vulnerabilidad ante futuras crisis. El debate nacional se enfoca en la necesidad de fortalecer la resiliencia del país y reevaluar su estrategia de política exterior. Analistas sugieren que esta preocupación refleja una creciente incertidumbre sobre el futuro del orden liberal internacional. El gobierno aún no ha emitido una respuesta detallada a estas preocupaciones ciudadanas.