El gobierno neerlandés ha suspendido el plan de examinar a 8.000 científicos y estudiantes extranjeros anualmente en busca de posibles riesgos de espionaje. La decisión, anunciada por la ministra de Educación, Cultura y Ciencia, se basa en informes que indican que la medida no cumple con los criterios de efectividad, viabilidad y proporcionalidad. El plan original, impulsado por el gabinete anterior, buscaba proteger información sensible de países como China, Rusia e Irán. Sin embargo, se determinó que el volumen de evaluaciones paralizaría el sistema, generando retrasos significativos para los investigadores y potencialmente disuadiéndolos de trabajar en los Países Bajos. Además, los costos de la revisión resultaron ser mayores de lo previsto y el proyecto enfrentaba desafíos legales relacionados con la discriminación, al enfocarse únicamente en ciudadanos fuera de la Unión Europea. Actualmente, las instituciones de conocimiento realizan sus propias evaluaciones de riesgos, habiendo interrumpido previamente cientos de solicitudes y colaboraciones internacionales consideradas riesgosas.