El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, inauguró un monumento en conmemoración a la comunidad molucana. La estatua rinde homenaje a las décadas de maltrato sufridas por esta comunidad, un capítulo sombrío de la historia colonial de los Países Bajos. El monumento busca reconocer el sufrimiento y las injusticias históricas experimentadas por los molucanos. La comunidad molucana fue reclutada por las autoridades holandesas para servir en el ejército colonial durante la época colonial indonesia. Tras la independencia de Indonesia, muchos molucanos y sus familias fueron trasladados a los Países Bajos, donde enfrentaron discriminación y condiciones de vida precarias. La inauguración del monumento representa un paso importante hacia la reconciliación y el reconocimiento de la difícil historia compartida entre Holanda y la comunidad molucana.