El servicio meteorológico holandés (KNMI) prevé una noche excepcionalmente cálida, posiblemente la más calurosa registrada en el país. Se espera que las temperaturas en Beek, provincia de Limburg, no bajen de los 25 grados Celsius, superando el récord actual de 24,4 grados establecido en 2018. Los expertos advierten que la combinación de calor diurno persistente y noches poco frescas es especialmente perjudicial para la salud, provocando fatiga y dificultando la capacidad del cuerpo para recuperarse. Este fenómeno se relaciona directamente con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1901, que ha elevado las temperaturas promedio en los Países Bajos en aproximadamente 2 grados. El KNMI señala un aumento en el número de días con temperaturas superiores a los 20 grados y una disminución de los días frescos en verano. Las ciudades experimentan temperaturas aún más altas debido a la retención de calor en los edificios. Las noches cálidas interrumpen el sueño, afectando el rendimiento físico y mental al día siguiente, según expertos en termofisiología.