El primer ministro neerlandés, Jetten, ha presentado disculpas en nombre del gobierno por el trato recibido por la primera generación de moluqueses que llegaron a los Países Bajos hace 75 años. Las disculpas se refieren al despido militar injusto, la deficiente acogida y vivienda, y el sentimiento de abandono y falta de reconocimiento. Jetten calificó la situación como una injusticia histórica, destacando que el daño causado se ha transmitido a generaciones posteriores. La llegada de casi 13.000 moluqueses y sus familias en 1951 se produjo tras la guerra de independencia de Indonesia, después de que fueran considerados traidores por el gobierno indonesio por haber luchado del lado neerlandés. A su llegada a los Países Bajos, fueron despedidos del ejército y alojados en condiciones precarias, incluyendo antiguos campos de concentración nazis. El anuncio se realizó durante la inauguración del Monumento Nacional Moluque en Rotterdam, un homenaje a esta comunidad. El gobierno reconoce la necesidad de sanar las heridas del pasado y honrar la memoria de los afectados.
