La justicia en Países Bajos ha autorizado el uso de juguetes sexuales por parte de mujeres encarceladas. Esta decisión sin precedentes busca mejorar el ambiente en las prisiones femeninas y disminuir los riesgos asociados al uso de objetos improvisados con fines sexuales. Las autoridades esperan que esta medida contribuya a reducir la tensión entre las reclusas y mejorar las condiciones generales de detención. Se considera una forma de respetar la dignidad humana y abordar las necesidades básicas de las internas. El permiso se aplica exclusivamente a las prisiones femeninas de Países Bajos. Esta política innovadora ha generado debate sobre los derechos de las personas privadas de libertad y el papel del sistema penitenciario.