El partido Likud aprobó un plan que otorga al Primer Ministro Netanyahu una influencia sin precedentes sobre la composición de su lista de candidatos para las próximas elecciones. Esta medida le permite controlar más de un tercio de las posiciones realistas en la lista del partido. Se especula que Netanyahu podría utilizar los ocho puestos reservados que tiene en los primeros 29 lugares de la lista para incluir a políticos que no pertenecen al Likud. Esta maniobra ha generado controversia y debate entre los miembros del partido, quienes ven en ella un intento de Netanyahu de afianzar aún más su liderazgo. La aprobación de este plan marca un momento crucial en la dinámica interna del Likud y sus posibles implicaciones para el futuro político israelí, dado el control que esto otorga al Primer Ministro sobre la selección de sus futuros aliados en el parlamento. Se anticipan posibles desafíos y reajustes dentro del partido a raíz de esta decisión.