El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha acusado a Irán de intentar asesinar a uno de sus hijos, sin aportar pruebas ni detalles concretos sobre el presunto ataque. Esta acusación se produce en un momento crucial para Netanyahu, ya que las encuestas de opinión muestran que su coalición va perdiendo terreno de cara a las elecciones de octubre. La falta de evidencia ha generado escepticismo sobre la veracidad de la afirmación. Analistas sugieren que esta declaración podría ser una estrategia para influir en la opinión pública y movilizar a sus votantes antes de los comicios. La noticia fue reportada por RT.com, destacando la ausencia de detalles que respalden la acusación. La situación plantea interrogantes sobre la motivación detrás de este anuncio y su impacto en la campaña electoral.