El cuerpo de un hombre del distrito de Sunsari permanece sin reclamar en un hospital de Katmandú desde hace cuatro días debido a una disputa entre su familia y el gobierno. Las negociaciones se han estancado porque el gobierno condiciona la compensación y la declaración de “mártir” a los resultados de una investigación. La familia, sin embargo, exige las mismas garantías que se ofrecieron a otras víctimas de la violencia en Kaptanganj. Este incidente resalta las dificultades para resolver casos relacionados con la violencia pasada en Nepal. La familia busca un trato equitativo y una resolución rápida para poder dar sepultura dignamente al fallecido. El gobierno insiste en seguir los protocolos establecidos y aguardar los resultados de la investigación. La situación plantea interrogantes sobre la sensibilidad institucional ante el sufrimiento de las familias afectadas.