Cincuenta y siete residentes de Bajhang han obtenido permisos para reanudar el comercio con el Tíbet, marcando una reactivación económica en la región. Sin embargo, a pesar de la reapertura comercial, el acceso al sagrado lago Manasarovar permanece severamente restringido. China mantiene estrictas regulaciones de viaje, impidiendo que los peregrinos puedan visitar este importante sitio religioso. Esta situación contrasta con el levantamiento parcial de las restricciones comerciales, sugiriendo un enfoque selectivo en el control fronterizo. Las autoridades chinas no han ofrecido una explicación clara sobre las limitaciones específicas para los peregrinos. El comercio de Taklakot, vital para la economía local, se había visto interrumpido previamente. La diferencia en el trato entre comerciantes y peregrinos genera interrogantes sobre las intenciones detrás de la política fronteriza china.