Las devastadoras inundaciones en Nepal y el Tíbet han dejado un trágico saldo de 1280 muertos y más de 5600 desaparecidos. Recientemente, dos trabajadores fueron rescatados de un túnel en el norte del país, donde quedaron atrapados tras las crecidas del 26 de agosto. Las autoridades nepalíes, según la Organización de las Naciones Unidas, reportan que casi 85,000 personas han sido afectadas y se han quedado sin hogar. Las operaciones de rescate continúan en medio de la difícil situación, mientras que la atención se centra en proveer asistencia a los damnificados. La magnitud de la catástrofe exige una respuesta humanitaria urgente para atender las necesidades básicas de la población afectada. Se espera que el número de víctimas mortales aumente a medida que se acceda a zonas más remotas.