Las avalanchas de lodo que azotaron Nepal y el Tíbet chino el miércoles 26 de agosto han dejado un saldo trágico de al menos 362 muertos y cerca de 1300 personas desaparecidas. Las operaciones de rescate continúan incesantemente, pero la magnitud de la destrucción dificulta la búsqueda de sobrevivientes. La desesperación se apodera de los familiares de los desaparecidos, quienes enfrentan una espera angustiante e interminable. Algunos han perdido la esperanza de encontrar a sus seres queridos con vida, describiendo las áreas afectadas como "solo un montón de piedras". La situación humanitaria es crítica en las zonas afectadas, y se teme que el número de víctimas siga aumentando. La comunidad internacional está ofreciendo apoyo y asistencia a los países afectados.