Tras una semana de intensas labores de rescate, Nepal ha comenzado a enfocarse en la rehabilitación después de las devastadoras inundaciones repentinas causadas por un desastre glaciar. Más de 1,100 personas han perdido la vida, y las autoridades temen que casi 4,000 desaparecidos estén sepultados bajo los escombros. Los rescatistas han finalizado la búsqueda en los túneles de las centrales hidroeléctricas, sin hallar sobrevivientes. La esperanza de encontrar personas con vida se desvanece rápidamente, llevando a un cambio de estrategia hacia la reconstrucción y la ayuda a los damnificados. El gobierno nepalí enfrenta el desafío de reasentar a las comunidades afectadas y reparar la infraestructura dañada. La magnitud de la tragedia ha generado preocupación a nivel internacional, con ofertas de asistencia humanitaria llegando al país. La situación sigue siendo crítica mientras Nepal comienza a lidiar con las consecuencias a largo plazo del desastre.