Nepal enfrenta dificultades en la gestión de cadáveres no identificados debido a la limitada capacidad de las morgues. La policía sigue un protocolo establecido para la identificación y localización de familiares, pero los hospitales no pueden conservar los restos por períodos prolongados. Esta situación plantea desafíos logísticos y humanitarios al dificultar el proceso de cierre para las familias. La falta de espacio en las morgues obliga a decisiones rápidas sobre la disposición final de los cuerpos. Las autoridades buscan mejorar los sistemas de identificación, incluyendo el uso de bases de datos y la colaboración interinstitucional. A pesar de los esfuerzos, la problemática persiste, especialmente en zonas remotas y tras desastres naturales. Se enfatiza la necesidad de recursos adicionales y una infraestructura más adecuada para abordar esta creciente preocupación.