Las devastadoras inundaciones repentinas en Nepal han dejado a más de 1,300 personas desaparecidas, mientras que los equipos de rescate trabajan contrarreloj para encontrar sobrevivientes. La región de Rasuwa es una de las más afectadas, con daños significativos en infraestructura y viviendas. Entre los desaparecidos se encuentran dos turistas irlandeses que realizaban una excursión en la zona. Las autoridades locales han movilizado recursos y están solicitando ayuda internacional para hacer frente a la emergencia. Las lluvias torrenciales provocaron el desbordamiento de ríos y deslizamientos de tierra, complicando las labores de rescate. Se teme que el número de víctimas mortales aumente a medida que se avance en la búsqueda. La situación es crítica y la prioridad es localizar a los desaparecidos y proporcionar asistencia a los damnificados.