Las inundaciones en Nepal y el Tíbet han causado una crisis humanitaria, con más de 600 personas fallecidas y cerca de 2.800 desaparecidas. Los equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj para encontrar sobrevivientes y asistir a los damnificados. La situación se complica por la amenaza de dos lagos que podrían desbordarse, provocando nuevas inundaciones. Cientos de turistas se encuentran entre las víctimas, algunos atrapados en túneles. La Unión Europea ha ofrecido ayuda de emergencia para apoyar las labores de rescate y asistencia. La magnitud de la tragedia requiere una respuesta internacional coordinada para mitigar el impacto de esta catástrofe natural.

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