Las recientes inundaciones en los ríos Bhotekoshi y Trishuli en Nepal han generado una crisis humanitaria y ambiental significativa. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que se han acumulado 2.2 millones de toneladas de escombros, incluyendo estructuras colapsadas, pertenencias domésticas, vegetación, rocas y sedimentos. Más de 84,000 personas en 17 municipios se han visto afectadas por las devastadoras inundaciones. La magnitud de los escombros representa un desafío considerable para las labores de limpieza y reconstrucción. Se espera que la remoción de estos materiales tome tiempo y recursos considerables. Las autoridades y organizaciones internacionales están trabajando para evaluar las necesidades y brindar asistencia a los afectados. La situación exige una respuesta rápida y coordinada para mitigar el impacto de la catástrofe.