Las recientes inundaciones devastadoras en Nepal, cerca de la frontera con China, han provocado una crisis humanitaria y sanitaria. Cientos de cuerpos se están descomponiendo rápidamente debido a las altas temperaturas y la dificultad de acceso a las zonas afectadas. Equipos de rescate trabajan contrarreloj para recuperar los restos y brindar ayuda a los damnificados. En medio de la tragedia, se ha producido un milagro: una niña de seis años fue rescatada con vida tras permanecer dos días sepultada bajo el lodo. Las autoridades temen que el número de víctimas siga aumentando a medida que se evalúan los daños y se llega a comunidades aisladas. La magnitud de la catástrofe ha generado una llamada urgente a la ayuda internacional.