Las inundaciones en Nepal han cobrado la vida de al menos 987 personas, según el último balance oficial. Cerca de 4,000 personas permanecen desaparecidas, aumentando la preocupación por el número final de víctimas. Equipos de búsqueda continúan recuperando cadáveres en el distrito de Rasuwa y zonas río abajo. Un número significativo de trabajadores de proyectos hidroeléctricos se encuentran entre los desaparecidos, complicando las labores de rescate. Las autoridades enfrentan dificultades para acceder a las áreas más afectadas debido a las continuas lluvias y los deslizamientos de tierra. La magnitud de la catástrofe exige una respuesta internacional coordinada para brindar asistencia a los damnificados. Se teme que el número de fallecidos aumente a medida que avance la búsqueda y se evalúen los daños totales.