Las devastadoras inundaciones en Nepal han cobrado la vida de al menos 1,252 personas, según las últimas cifras oficiales. Miles de personas permanecen desaparecidas, incluyendo cerca de 900 trabajadores de centrales hidroeléctricas. Las autoridades continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas afectadas, enfrentando dificultades debido a las condiciones climáticas adversas y el acceso limitado. La magnitud de la tragedia ha superado la capacidad de respuesta local, solicitando asistencia internacional urgente. El gobierno nepalí ha declarado el estado de emergencia y está distribuyendo ayuda humanitaria a los damnificados. Se teme que el número de víctimas aumente significativamente a medida que se recuperen más cuerpos y se localice a los desaparecidos. La reconstrucción de la infraestructura dañada representa un desafío considerable para el país.