Un repentino aumento de nueve metros en el nivel del agua en tan solo treinta minutos ha devastado zonas de Nepal, generando interrogantes sobre la causa del desastre. Existe la posibilidad de que una avalancha haya sido el desencadenante de estas inundaciones repentinas y de gran magnitud. Las autoridades investigan si el deshielo acelerado y la inestabilidad de las montañas contribuyeron al evento. La velocidad del aumento del agua sorprendió a los residentes, dificultando la evacuación y exacerbando los daños. Se temen numerosas víctimas y se están llevando a cabo operaciones de rescate para localizar a personas desaparecidas. La magnitud del desastre pone de manifiesto la vulnerabilidad de la región ante fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana.