Nepal ha comenzado los entierros de las víctimas de las devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierra que han cobrado la vida de al menos 752 personas. Las autoridades han emitido un llamamiento urgente para obtener apoyo internacional, enfrentándose a la difícil tarea de gestionar la gran cantidad de cadáveres. El Secretario de Relaciones Exteriores, Amrit Bahadur Rai, declaró que el país necesita "más de mil" unidades de refrigeración para almacenar adecuadamente los cuerpos. La magnitud de la tragedia ha superado la capacidad de almacenamiento local, planteando serias preocupaciones de salud pública. Las inundaciones, causadas por lluvias monzónicas torrenciales, han destruido casas, infraestructuras y tierras de cultivo. El gobierno está trabajando para proporcionar refugio y asistencia a los damnificados, pero la situación sigue siendo crítica y se espera que el número de víctimas aumente. La comunidad internacional está respondiendo al llamado de auxilio con promesas de ayuda humanitaria.