Inundaciones repentinas y devastadoras azotaron Nepal y el Tíbet, dejando a más de 1.000 personas desaparecidas, muchas de ellas turistas. Las autoridades confirman un saldo preliminar de 165 fallecidos tras el desastre. Testigos describen una enorme ola de agua que arrasó con todo a su paso. Las inundaciones fulminantes han destruido pueblos enteros y causado daños generalizados en las zonas afectadas. Equipos de rescate están trabajando arduamente para encontrar a los desaparecidos y proporcionar asistencia a los damnificados. La situación se mantiene crítica mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de los daños.