Una terrible riada, originada en el Himalaya, ha causado al menos 98 muertes y la desaparición de 700 personas en la zona fronteriza entre Nepal y China. La mayoría de las víctimas son turistas que se encontraban realizando actividades en la región. Entre los desaparecidos se incluyen 291 ciudadanos extranjeros, de los cuales dos son españoles. Las autoridades locales están trabajando en las labores de rescate y búsqueda, pero las condiciones meteorológicas adversas y la magnitud de la catástrofe dificultan las operaciones. Se teme que el número de víctimas pueda aumentar a medida que se avance en la búsqueda de los desaparecidos. La riada ha destruido infraestructuras clave, como puentes y carreteras, complicando aún más el acceso a las zonas afectadas. La situación es crítica y se requiere asistencia internacional para hacer frente a esta emergencia.